sábado, 5 de febrero de 2011

Estoy corriendo entre los naranjos de tu patio
y, tú, de puntillas,
me retiras todas las escaleras.
Dices que las vueltas que da la vida
son como las tardes de agosto bailando con el hula hoop
y, a veces,
te creo
porque me lo dicen tus años.

Estamos, lo suficientemente solos, como para mentirnos.

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