domingo, 9 de noviembre de 2014



 
Todo se para cuando suena tu voz
y, me preguntas,
si cumplí todos mis sueños.
Todo permanece intacto,
puro,                           
fértil,
porque las respuestas no fueron necesarias.
 
Porque, tú y yo,
distantes,
volvimos para pronunciar nuestros nombres,
y
el mundo se abrió
como un gran libro.

 

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